La dependencia emocional se define como un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir de una forma desadaptativa con otras personas ( Castello,2000). Es una necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra.

Una de sus modalidades es la codependencia o dependencia emocional de la pareja, suele provocar relaciones tormentosas que se manifiestan normalmente en una forma de tiranía y vasallaje sentimental entre ambos miembros. Los dos se sienten atrapados y al mismo tiempo insatisfechos con la relación.

Uno de los síntomas más significativos de la misma es la necesidad de tener localizada en todo momento a la otra persona, tienen miedo a la separación y continuamente un miembro envía mensajes, llamadas…La otra parte no suele contestar, impidiendo así hacerse sentir segura a quién continuamente necesita ejercer ese control para sentirse seguro. No puede ser feliz si no es a través de la otra persona.

Es una forma de desvalorizarse. Se obsesiona con la otra persona, constantemente siente la necesidad excesiva de que la otra parte le confirme con gestos de amor su aprobación y así de esta manera reafirmar la relación. La persona que es la dependiente continuamente y de una forma exagerada se desvive por manifestar un amor inmenso y se desvive por complacer a su compañero, llegando a agobiarlo.

La persona dependiente coloca a la otra en un “altar”, idealizándolo y considerándose menos que ella. Así se exige atenderla y complacerla en todo momento. Cuando la relación se rompe o se riñe funciona como un trampolín, siendo ahora sus sentimientos todo lo contrario y sintiendo desprecio por ella. Así empiezan una dinámica de reconciliaciones y rupturas continuas dependiendo de cómo este percibiendo al compañero idealizado o detestable.

Pero al mismo tiempo piensa y siente que sin esa persona no puede vivir, no hay nada más allá de ella. Todo gira en torno a ella, no ve y valora otras cosas en la vida, acaparando toda su energía la relación. Priman los sentimientos de soledad, miedo a la ruptura e imposibilidad de poder seguir adelante sin esa persona.

Se convierten en relaciones muy tóxicas en las que la persona dependiente va a vivir angustiada y sintiendo que la otra parte no la atiende como debería, no la ama, de igual forma manipulando sus sentimientos.

Para romper las cadenas que unen una relación con codependencia se necesita voluntad y esfuerzo.

“ El primer paso para romper la codependencia en una pareja es valorizarse ,respetarse y atenderse a uno mism@”

La pareja fluye cuando sus miembros permanecen en equilibrio emocional y psicológico consigo mismos. El primer amor es el que nos debemos tener a nosotros, responsabilizándonos de nuestro bienestar y equilibrio. Conscientes y capaces de autorregularnos , atendernos y gestionar correctamente nuestras emociones.

Siempre en contacto con nuestra esencia que nos serena y apacigua; actitud esta de respeto y silencio que permite compartir en respeto con la otra persona, siendo libres y compañeros a la vez.

“Cuando uno mismo se ama y no necesita a los demás, es cuando está preparado para querer de una manera sana.”

Es necesario que nos encontremos con nosotros mismos, la soledad nos muestra ese camino aprendiendo a convivir con ella y luego ya estamos preparados para amar a otros con madurez y respeto.

“Yo soy yo y tú eres tú. No estoy en el mundo para colmar tus expectativas, ni tú estás en el mundo para colmar las mías. Yo estoy para ser yo mismo y vivir mi vida, tu estás para ser tú mismo y vivir tu vida. Si nos encontramos, ¡será hermoso! Si no nos encontramos, nada habrá que hacer”Joan Garriga