PSICOLOGIA INFANTIL

Psicología Infantil

 

Es el estudio del comportamiento de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, que incluye sus características físicas, cognitivas, motoras, lingüísticas, perceptivas, sociales y emocionales

Las dos cuestiones importantes para los psicólogos son: primero, determinar cómo las variables ambientales (el comportamiento de los padres, por ejemplo) y las características biológicas (como las predisposiciones genéticas) interactúan e influyen en el comportamiento; y segundo, entender cómo los distintos cambios en el comportamiento se interrelacionan.

Una de los aspectos más importantes que se intenta transmitir a través de la citada psicología infantil es la necesidad de que los padres reaccionen y sepan cuando acudir a la misma para poder ponerle solución al problema que presenta su hijo, sea del tipo que sea. En este sentido, se establece que hay una serie de parámetros que son los que le pueden indicar al padre o a la madre que ha llegado el momento de pedir la ayuda de especialistas.

Así, da a entender que hay que optar por profesionales cuando se está viviendo una importante crisis en el seno familiar, cuando el pequeño tiene problemas en el colegio, cuando el niño tiene problemas de relación con sus compañeros, cuando su hijo está deprimido o cuando la personalidad y conducta de aquel ha cambiado radicalmente.

Por lo tanto, el psicólogo es una fuente de soporte para padres desbordados, puede ser un punto de apoyo muy importante para estos cuando se sienten superados  por una situación que se repite con frecuencia en la rutina cotidiana, por ejemplo, por un comportamiento que no pueden corregir en el niño. En ese caso, el psicólogo  puede concretar la causa y  elaborar un plan de acción dando a los padres una pautas de actuación concretas que aumentaran el bienestar del niño y el de la familia.

 Además, aunque la infancia se relaciona con frecuencia con esa etapa de felicidad absoluta la realidad es que los niños también tienen sus preocupaciones, sus miedos y sus inseguridades, por tanto, los niños también pueden necesitar a nivel de salud la terapia psicológica. Existen casos de estrés infantil y también, de depresión. En casos de este tipo, cuando antes se solicita la ayuda de un especialista antes se puede ayudar al niño a recuperar su bienestar emocional.

 Indicios de posibles problemáticas

 Existen algunas señales que pueden indicar que el niño sufre una tristeza profunda. Por ejemplo, haber tenido un cambio de comportamiento notable, tener cambios de humor, mostrarse poco receptivo hacia cosas que antes disfrutaba, tener pocas ganas de relacionarse con otras personas, estar triste gran parte del tiempo. Cuando estos síntomas se prolongan a lo largo del tiempo se muestra que no se trata de algo anecdótico.

  Es el momento de ponerse en contacto con un profesional de la psicología, quién le aconsejará y ayudara para que su hijo, recupere el bienestar emocional y tenga una infancia feliz.

PROBLEMAS EMOCIONALES EN LOS NIÑOS

 Crecer y desarrollarse es un gran desafío para un niño. Dentro de él se encuentran todos los recursos para poder hacerlo adecuadamente. Los niños son fuertes, resistentes y maravillosos. Pero, a veces, los retos de la vida también desbordan a nuestros pequeños. Retos externos, pero también retos internos. Ningún niño vive en circunstancias idénticas a otro, cada uno tiene retos diferentes debido al lugar donde nace, a su posición relativa en los hermanos, a la relación de pareja que presentan sus padres, a las escuelas y profesores que visita, a los compañeros que le rodean… Pero también retos diferentes en función de su temperamento, de su sensibilidad, de su forma de estar en el mundo.

 Cuando los retos externos desbordan los recursos internos del niño, éste sufre problemas emocionales. Y esos problemas emocionales necesitan del abordaje de un psicólogo .

 Un problema emocional no es lo mismo que un problema de conducta. Pero muchos problemas emocionales se expresan a través de problemas de comportamiento. Por este motivo, los psicólogos  siempre vamos más allá de las conductas de los niños. Hay que resaltar que si el niño se porte mal es porque se esté sintiendo mal.

 Con los adultos sucede lo mismo. A veces hablamos mal, nos relacionamos mal o tenemos conductas problemáticas porque nos sentimos mal: detrás de una adicción, detrás de explosiones de ira… en ocasiones hay un malestar, un conflicto emocional. Por este motivo, si tu hijo se porta mal, en primer lugar pregúntale “¿qué te pasa?”, “¿tienes problemas con algún compañero o profesor?”, “¿te da miedo algo?”, “¿estás triste?”, “¿te da vergüenza algo?”, “¿alguien te está tratando mal?”, ¿ qué es lo que no te está gustando o te falta? etc…

DEPRESION EN LA INFANCIA

  La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta tanto a niños como a adultos; resulta muy incapacitante y cursa con un elevado nivel de malestar en ambos casos. Sin embargo, si tenemos en cuenta la falta de madurez emocional y la falta de recursos para manejar sus propias emociones, es fácil ver, que en el caso de los más pequeños este trastorno puede ser altamente interferente en su desarrollo.

 Los niños que padecen depresión presentan alguno de estos síntomas:

 Humor depresivo: Los más pequeños, además, a menudo no son capaces de describir cómo se sienten y suelen quejarse de molestias físicas imprecisas, y mostrar una triste expresión facial o una escasa comunicación visual. El ánimo irritable se puede manifestar con una conducta agresiva o acciones que demuestren hostilidad o cólera.

 Pérdida de interés hacia el entorno, o incapacidad para disfrutar con el juego o con las actividades escolares

 Falta de energía: no juega, rechaza ir al colegio, en casa se le ve desanimado, no habla, se muestra apático, etcétera.

  • Pérdida de confianzay autoestima, y sentimientos de inferioridad.
  • Reproches: en los niños se refleja mediante una auto-desvalorización o un sentimiento de culpa excesivo o ira inapropiado, que lo hace sentir muy mal consigo mismo.
  • Ideas o intentos autolíticos (autodestructivos): en los niños y adolescentes se observan signos no verbales de conducta suicida como realizar acciones en las que corre riesgos de forma reiterada, –a veces como si se tratase de un juego–,- o adoptar comportamientos autolesivos (por ejemplo arañarse).
  • Incapacidad para concentrarseo tomar decisiones, que en el caso de los niños se traduce en problemas de conducta o un bajo rendimiento en los estudios
  • Actividad psicomotriz agitada o inhibida.
  • Alteraciones del sueño.
  • Variaciones de peso(en los niños generalmente se da un aumento).
  •  Quejas somáticas(dolor de cabeza, tripa, etcétera). Este criterio es muy frecuente en niños.

DESOBEDIENCIA EN LOS NIÑOS

  La desobediencia en los niños es otra de las conductas normales durante el desarrollo, esta vez entre los cinco y seis años de edad. A estas edades, los niños se dan más cuenta de su propia individualidad y tienen más recursos mentales y verbales para referir  el porqué no desean hacer algo impuesto por los padres.

 Poco a poco iremos explicándoles con cariño y respeto el porqué de algunas normas. Los psicólogos distinguimos entre varios estilos parentelas en la crianza, algunos de ellos provocan más tensiones en la familia y más desobediencia en los niños, por lo cual pasamos a explicarlos. Existe un estilo parental autoritario, en el que los hijos deben hacer lo que dicen los padres porque estos son los adultos y punto.

 Los niños aprenden que deben obedecer para no tener el castigo, por lo que aprende lo que hay que hacer y lo que no pero no interiorizan las razones. Este estilo autoritario de criar puede acabar en rebeldía, rebeldía que acabará en desobediencia en los niños. Si el niño siente que su opinión nunca es tenida en cuenta, se irritará y podrá internalizar el problema en forma de baja autoestima, resentimiento e inseguridad, o externalizar el problema en forma de desobediencia y rebeldía.

 Otro estilo parental es el condescendiente. Los padres condescendientes son inseguros, tienen miedo a herir en exceso a sus hijos o a decepcionarles, por lo cual actúan con ellos como amigos y no son capaces de educarlos con firmeza. Este problema genera confusión en el niño o límites engrandecidos, el niño está confundido respecto a lo que puede hacer, a lo que tiene derecho a hacer.

 Hay padres, ya en el extremo, que se muestran negligentes. No están verdaderamente interesados en la educación de sus hijos, no se muestran cercanos a ellos, por lo que los hijos no tienen vínculo seguro con las figuras de apego y tienden a buscar otros vínculos emocionales con sus amigos. Esto, en función del grupo de referencia que encuentren, puede generar graves problemas de comportamiento.

 El estilo parental adecuado, para prevenir la desobediencia en los niños y el resto de problemas emocionales y de conducta, debe ser un estilo firme pero empático y razonador. El niño debe tener claro lo que puede hacer y lo que no, esto le dará seguridad. El niño debe comprender que hay razones para las normas. Esto no quiere decir que haya que razonarlas todas, pero sí debe entender que no es un “porque sí, o porque lo sigo yo”. Los papás cariñosos pero firmes, son la mejor prevención de los problemas como la desobediencia en los niños.

 Sin embargo, los papás también crecimos en una familia determinada, con un estilo parental determinado, y esto, en ocasiones, nos confunde respecto a cómo debemos actuar con nuestros propios hijos, pues llevas interiorizadas muchas valoraciones y conductas de las que muchas veces nos somos conscientes.

 Un psicólogo te puede ayudar a poner en práctica el estilo parental más adecuado con el que ayudarás a tu hijo a sentirse cómodo y que la convivencia familiar sea excelente.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO Y CONDUCTA EN LA INFANCIA

Los problemas de conducta en niños se refiere a  los comportamientos no habituales y mal vistos por la sociedad. Son observables, medibles y modificables.

 Además, hablamos de problemas de conducta infantil cuando nos referimos a los comportamientos que mantienen algunos niños entorpeciendo el curso habitual de la clase, la familia, grupos de compañeros….

A veces, los niños experimentan ansiedad, rabia, agresividad…

 No tiene por qué tratarse de comportamientos tan llamativos, pero pueden llegar a desesperar tanto a padres como a educadores. En estos casos es recomendable solicitar la ayuda de los profesionales de la psicología para orientar tanto a los propios niños como a los adultos que conviven con ellos y dar las pautas oportunas para cambiar y mejorar la forma de comportarse inadecuada y muy perjudicial para nuestros hijos.

 Debemos poner atención en:

 – El momento de inicio de los problemas de conducta.

– Posibles motivos o causas que las provocan.
– El desarrollo en el tiempo de sus conductas: si siempre ha sido así o es un cambio drástico.
– La frecuencia con que se  dan esas conductas.
– La duración de las mismas.
– La intensidad o fuerza.
– Su propia actitud y comportamiento frente al niño.

 Problemas de conducta en niños más frecuentes:

Trastorno de conducta repetitiva agresiva como:

– Gritar y amenazar.
– Romper cosas.
– Agredir físicamente.
– Ira, rabia, cólera, etc.

 Trastorno de conducta repetitiva no agresiva como:

– Fugarse.
– Robar sin agresión.
– Continúas mentiras.

 

TRASTORNOS DEL DESARROLLO

Los trastornos de desarrollo son problemas severos y de larga duración. Pueden ser físicos, como la ceguera. Pueden afectar las actividades mentales, como los problemas de aprendizaje. O pueden ser una combinación de ambos, como el síndrome de Down. Los problemas son a largo plazo y afectan la vida cotidiana.

 En general podemos afirmar que, el tratamiento o la intervención en los T.G.D. debe hacerse en función de los síntomas y características de cada niño y no en función del diagnóstico en sí mismo.

En este tipo de trastornos es imprescindible la implicación activa del psicólogo.  Es necesario desplegar todas las capacidades necesarias para poder entrar en un mundo que es aún muy desconocido. Si conseguimos comprender el peculiar funcionamiento del niño lograremos intervenir con mayor éxito. La mayoría  de estos niños, a falta del canal comunicativo eficaz, suelen expresar sus demandas de forma desadaptada (lloros, rabietas, enfados,desobediencia, conductas agresivas, etc…). Sencillamente es como han aprendido a comportarse a falta de otros recursos. Piense en la conducta como un mensaje que tiene que ser descodificado. La frustración que genera el no poder comunicar necesidades o estados de ánimo (miedo, ansiedad, confusión…) está muy presente en muchos de estos niños que, desde fuera, se ven simplemente como niños “maleducados”, “enfermos” o “problemáticos”.

Al paso que aprendemos a anticipar ciertos estados o situaciones del niño, las conductas suelen mejorar. No negaremos que, con frecuencia, estas conductas pueden ser el resultado de una mezcla entre una demanda que hay que interpretar pero también el fruto de unos malos hábitos aprendidos. Algunos padres pueden desarrollar conductas demasiado permisivas y tolerantes asumiendo el rol de “niño enfermo” consintiéndole demasiadas cosas o no distinguiendo bien lo que es consecuencia directa de su enfermedad o de su capricho.

 Una vez reconocidas estas pautas de conductas desadaptadas (agresividad, desobediencia, conductas imprevisibles, etc.), será más difícil erradicarlas a medida que el niño o niña se hace mayor.

Normalmente, la familia sufre excesivamente y como parte de esta situación desagradable se crean y mantienen nuevos sistemas de relación familiar. La familia busca su propio equilibrio y en esta necesidad surgen autolimitaciones en su vida cotidiana. Algunas familias, ante las conductas disruptivas, agresivas o desadaptadas pueden renunciar a ciertas salidas o visitas a lugares o personas conocidas con tal de evitarse males mayores. Las relaciones con los hijos pueden derivar a una relación coercitiva en la que el niño ejerce de verdadero tirano contra sus padres si no se han sabido poner los límites a tiempo. La presencia de una diagnosis clínica, de un trastorno psicológico, por muy severo que sea, no debe ponernos trabas a la hora de intervenir a nivel psicológico, si con ello logramos minimizar o normalizar tales conductas.

 El mensaje positivo que cabe lanzar es que cada niño dentro de los T.G.D. tiene su propio y peculiar potencial de aprendizaje. Es el deber de los diferentes profesionales el encontrarlo para llevarlo al máximo de su nivel de funcionamiento en todos los ámbitos.

PROBLEMAS DE APRENDIZAJE Y FRACASO ESCOLAR

 La detección y el tratamiento adecuado de los problemas y dificultades de aprendizaje hace la vida más fácil a niños, padres y profesores. Hay muchos niños con dificultad de aprendizaje y problemas escolares desesperados, que avanzan con mucha dificultad enfrentándose día a día a las duras tareas escolares, sin llegar a alcanzar avance positivo alguno. Para ellos el trabajo no tiene sentido porque no da ningún fruto.

 El tomar decisiones a tiempo, les ayudará en este camino de esfuerzo, para conseguir logros muy importantes para ellos.

 Decimos que se produce fracaso escolar cuando el alumno no alcanza los objetivos académicos mínimos propuestos para su nivel escolar.

 Puede terminar en abandono escolar, con las graves consecuencias para el desarrollo personal futuro del joven.

CAUSAS DEL FRACASO ESCOLAR

– Problemas psicológicos: Carencias afectivas o sobreprotección paterna; hiperactividad; inseguridad; baja autoestima; adolescentes con una familia desestructurada y falta de motivación y apoyo por parte de ésta hacia los estudios de los hijos.

 – Problemas cognitivos: No se encuentra en el estadio de desarrollo cognitivo acorde a su edad cronológica; es decir, no ha alcanzado el nivel de madurez intelectual conforme a sus años. Desajustes a nivel de las funciones de la memoria, comprensión lectora, habilidades manuales, operaciones intelectuales, lógica, organización de la percepción

 – Problemas físicos: Enfermedades orgánicas vinculadas especialmente con las funciones de audición y vista; síntomas físicos como decaimiento, falta de energías como consecuencia de trastornos del sueño; incidencias orgánicas derivadas de una mala alimentación enfermedades crónicas que generan cansancio físico.

 – Problemas pedagógicos: Relacionados con falta o inadecuados hábitos de estudio; como por ejemplo, falta de constancia, una mala programación; y la no utilización de técnicas de aprendizaje apropiadas. Por otro lado, las dificultades vinculadas al sistema educativo en cuanto a la formación pedagógica de los profesores; programas de estudio inadecuados o mal aplicados; falta de personalización en la enseñanza por exceso de alumnos por aula; falta de actividades prácticas estimulantes.

BULLYING

Amedrentar, amenazar y manipular, son formas cotidianas de convivencia. La prepotencia existente, nos puede llevar en ocasiones a utilizar la presión a los demás para conseguir lo que queremos. Así en las escuelas éste mismo fenómeno se puede repetir y esto sucede cuando existe una presión que hace a la víctima sentir temor por lo que le hace la otra persona. Para que se considere bullying, esto debe ser constante, contra alguien y con intención.

 Algunos ejemplos son:

  •  Cuando hay persecución, que es una manera agresiva, y continua con que se acosa a alguien a fin de que haga lo que la otra persona quiere. Esta puede suceder cuando al llegar la víctima, el agresor está al pendiente ?al acecho- para acorralarlo y comenzar a molestarlo y violentarlo.
  • Cuando hay intimidación, que significa causar o infundir miedo. El miedo es una angustia a causa de un riesgo o daño real o imaginario. Es también la aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que quiere. Las amenazas a una persona, pueden dejarla con un sentimiento de miedo, que no le permita vivir tranquilo.
  • Cuando hay tiranía, que es el abuso en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad. Es cuando el alto y grandote maneja a su antojo a los demás. O el chico malo ?como el de la caricatura Recreo- que tiene a todos amenazados. El miedo paraliza a las personas.
  • Cuando hay chantaje, presión por medio de amenazas, para obligar a que alguien haga algo. Amenazar para quitarle a alguien su lunch o su dinero es un chantaje, que además, es un robo abierto. Esto aplica para lo que sea que se obligue hacer a alguien: desde hacerlo mentir, hasta ir a algún lugar, en base a amenazas.
  • Cuando hay manipulación, que es intervenir hábilmente las cosas, para conseguir algo sin importar mentir. Esta es el arma de bullying más común, ya que en ella entran los chismes. La reputación de las personas es lo más valioso que tenemos y quitar el valor de alguien por medio de mentiras, es una de las crueldades más grandes.

 La terapia psicológica, es necesaria para ayudar a los niños y dolescentes que estén sufriendo acoso escolar.

 La terapia que se sigue en estos casos tiene como uno de sus objetivos mejorar la autoestima del niño ya que como consecuencia de los abusos repetidos, es frecuente que este comience a desconfiar de sus capacidades y se forme una imagen negativa de sí mismo.

 Otra meta de la terapia consiste en potenciar sus habilidades sociales para conseguir que responda de manera asertiva ante los problemas que se le puedan presentar, no solo en el ámbito escolar sino a lo largo de toda su vida.

 Sin embargo, uno de los objetivos más importantes de la psicoterapia se centra en ayudarle al niño o adolescente a superar el trauma

INTERVENCIÓN PSICÓLOGICA EN TDAH

 La intervención psicológica en el Trastorno por déficit de atención e Hiperactividad (TDAH)  es una terapia  para ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar su capacidad de autocontrol, a manejar la sintomatología nuclear del trastorno, a gestionar y controlar la frustración, a mejorar y entrenar la socialización, usando procedimientos conductuales, de autocontrol, auto instrucciones, pensamientos reflexivos, modificación de conductas disruptivas, relajación, etc.

 La terapia de modificación de conducta, se basa en los condicionamientos operantes, el uso de reforzadores y castigos y favorece la extinción de conductas disruptivas y la implantación y aparición de conductas positivas. Aspectos que trabaja:

  • Normas y limites
  • Entrenamientos en hábitos positivos
  • Modificación de conductas disruptivas y problemas de conducta
  • Entrenamiento en conductas positivas

 Las técnicas de relajación y trabajo corporal ayudan a controlar y canalizar el exceso de actividad, los estados de agitación, nerviosismo y ansiedad y favorecen las emociones positivas y  mejoran la comunicación y el ambiente familiar.

 El área social es una de las áreas donde mayores dificultades tienen los niños con TDAH. La adquisición de pautas, estrategias y habilidades para relacionarse de manera adecuada mediante un proceso de entrenamiento favorecerá la interacción social de los afectados con TDAH con sus iguales y evitará problemas de rechazo social, asilamiento y baja autoestima. Aspectos que trabaja:

  •  Autoestima y comunicación emocional
  • Entrenamiento asertivo
  • Reglas de sociabilización
  • Entrenamiento en conductas prosociales
  • Habilidades de competencia social

PROBLEMAS CON EL CONTROL DE ESFÍNTERES

Los psicólogos  sabemos que, si esperamos al momento adecuado, la mayoría de los niños aprenden a controlar sus esfínteres con facilidad.

 Ese momento apropiado aparece entre los dos y los tres años de edad, no importa si es al principio o al final de esta franja, con tal de que el niño esta maduro para el aprendizaje. Sin embargo, a veces, los niños tienen problemas para controlar sus esfínteres. Hablamos de enuresis nocturna cuando los niños se hacen pipí en la cama con frecuencia y este problema persiste más allá de los cinco años de edad. A esta edad, la mayoría de los niños suele tener un correcto control de sus esfínteres tanto de día como de noche. Por lo tanto, en estos casos sería interesante asesorarse con especialistas en psicología  para encontrar el motivo de este problema y buscar una solución. La encopresis es la dificultad para controlar la defecación, y también requiere de atención especializada por parte de un psicólogo. La encopresis y la eneuresis pueden ser primarias (dificultades para controlar desde el prinicipio) o secundarias ( aparecen después de un adecuado control de esfínteres).

Ansiedad Infantil

 Los niños, igual que los adultos, pueden tener ansiedad. Cuando estén ansiosos seguramente no sabrán identificar lo que les pasa, pero no se encontrarán bien. A veces, la ansiedad infantil se muestra en forma de dolores de barriga o cefaleas, pueden tener malestar en los músculos, tener dificultades para dormir, vomitar o ir de diarrea. A veces, vemos como se chupan las mangas de la camisa o el cuello de la camiseta, se muerden las uñas o no paran de moverse o golpear cosas.

 Estos pueden ser síntomas de ansiedad infantil. En ocasiones las relaciones sociales en el colegio les superan, o sienten que no son capaces de hacer nada bien. Otras hay alguien que les está molestando.

 Pero los niños, además de situaciones transitorias de ansiedad infantil como las que he descrito, situaciones sobre las que conviene estar atentos para averiguar si tiene alguna fuente de estrés que, como padres, debamos saber, también pueden tener trastornos de ansiedad propiamente dichos que necesitarán de ayuda psicológica. En los trastornos de ansiedad infantil, los síntomas son más evidentes, dado que son intensos, duraderos en el tiempo y acaban por interferir de modo importante en su funcionamiento cotidiano.

 Entre ellos se encuentran: estrés-post-traumático, ataques de pánico, ansiedad de separación, fobia social, obsesión-compulsión…

 Es fundamental solicitar la ayuda de un psicólogo que os ayudará a que vuestros hijos aprendan a controlar sus emociones, que se disparan ante sucesos inofensivos, haciéndoles vivir situaciones muy desagradables.